La oscuridad cubre la noche, la luna existe en el cielo para iluminar el sendero de nuestros sueños, cuanta sabiduría podemos encontrar al ver fuera de nuestras ventanas, solo necesitamos poner atención para aprender del maestro mas grande, la naturaleza.
Cada mañana la luz del día cubre el horizonte trayendo nuevos sueños y esperanzas, en ese momento nos damos cuenta de que un sol saldrá tal y como todos los días y que iluminará nuestras vidas a lo largo de las horas.
Al fina, el sol muere igual como nace, se va lentamente a otro lugar donde es necesitado, con alegría de haber llenado la vida de plantas, animales y de las personas mismas.
Sabes, si algo me enseño la naturaleza después de ver incontable veces el amanecer y atardecer mientras veo tu recuerdo en el horizonte es que tu eres mi sol.
El conocerte fue como un crepúsculo donde apenas y veía tu luz, cuado finalmente amaneciste en mi, tu esencia encandilo los ojos de mi alma.
Llegaste y llenaste mi vida, le diste vida a cada detalle de mi, calentaste los rincones mas oscuros y fríos de mi corazón, permitiste 4 estaciones que me hizo vivir en un día lo que se vive en un año.
Pero igual que nuestro astro principal, te marchaste lentamente en otro crepúsculo, dejaste en completa oscuridad mi vida.
A diferencia del planeta, yo no cuento con un satélite natural, en ocasiones la esperanza de volverte a ver ha sido mi luna y ha iluminado mi camino cuando me encuentro perdido, pero dime ahora, ¿cuándo volveré a ver un amanecer de ti?
Te extraño tanto, pero me doy cuenta de que nuestra amista estableció una distancia como la del sol a la tierra.
Que tontos somos, cada noche esperamos ver con suerte alguna estrella fugaz para pedirle un deseo e ignoramos que tenemos una estrella que vemos todos los días.
Por favor escucha mi deseo, tu que eres mi sol, mi estrella. Por favor lléname de tu amanecer y vuelve a iluminar mi vida. Dame de tu calor y termina con estas lluvias de soledad.
Las plantas necesitan agua y luz, pero yo, solo te necesito a ti.
Eres mi sol.